Y podré pisar, la arena, sin quemarme, podré hundirme en las piedras y derretirme, fundirme con ellas! podré coquetear, con las olas muertas, con la misma muerte, y burlarme de aquellos que no pueden como yo, ser libres, porque yo soy libre, sin amarres, sin grilletes ni tortuosos candados, También podré sentir, como las olas juegan con mis pies, anhelando cariño, ese cariño que aquí nadie tiene, ni entrega. Poco a poco, me soltaré el castaño cabello, para cubrirlo de un velo color cielo, el velo de la indeferencia al pasado, a mi pasado, olvidaré de donde provengo, y sin mirar atrás, me sumergiré en ese mar de esperanza, de aventura, bailando en ellas, con las olas, las situaciones diarias, y miles de extraños animales rozarán mis pies, con intenciones reservadas, hasta que ya no toque el suelo, y sea uno con el mar. Llegado el momento, la ropa me estorbará y me despojaré de ella, y el mar, viendo mi desgracia, me hará prendas de múltiples algas, y las más finas perlas adornarán mi cuerpo, y nadaré, seguiré nadando, hasta que aquellos místicos animales que habitan el mar y nuestra mente, me secuestren y revelen los secretos de las profundidades. Y regresaré, renovada y pisando tierra, triunfante, en esa orilla, todo será ideal, pero mi nueva vida no me esperará ahí, sino que la iré construyendo, mi hogar será la costa, y mi familia serán sus habitantes. Y Podré descansar, junto al mar.
{Lo correcto sería disculparme por no dar señales de vida, pero eso de las disculpas no va conmigo, por lo que diré lo siguiente}
No lamento morir
porque respirar
simplemente no es vivir.
No lamento ayunar
hasta ver mis caderas
porque soy libre de actuar,
siempre.
No lamento ser así,
porque no soi nadie,
soi lo que quieres ver
o lo que yo quiero ver,
o a quien quiero imitar.
No lamento ser falsa,
ni inflar las palabras,
pero estos versos
no son yo,
porque yo soi nula.